¿Qué es la seguridad digital?

En principio, la seguridad digital o informática es todo el conjunto de prácticas inherentes a la protección y el resguardo de la infraestructura computacional y de la información interna y externa que fluye a través de esta.

Entonces, para lograr el cumplimiento de ese objetivo, la seguridad digital debe regirse de acuerdo a una serie de protocolos, estándares, herramientas y buenas practicas que le permitan minimizar vulnerabilidades y mitigar riesgos propios de su entorno.

En consecuencia, en esta entrada, nos hemos dedicado a enunciar y sintetizar conceptos aplicables y procesos que los equipos de seguridad precisan poner en práctica con el fin cimentar su arquitectura de seguridad digital en un entorno industrial.

Sin otro particular, empezamos:

 

Comunicación de los Activos de una Red Industrial

Hablando en términos de seguridad, la comunicación es un proceso mediante el cual los dispositivos intercambian datos a través de una conexión, usando los protocolos como lenguaje de entendimiento común.

Estos datos, interpretados correctamente, son nada menos que información la cual generalmente es indispensable y en ocasiones de carácter confidencial para la operatividad y la toma de decisiones al interior de las organizaciones. 

Por esa razón, es imperativo garantizar la seguridad en las comunicaciones considerando que la información se transformó en uno de los activos más valiosos para los negocios.

Para tal fin, es de vital importancia que los equipos responsables de la seguridad digital de las organizaciones cuenten con las herramientas idóneas para reconocer las formas en las que los activos dentro de la red  interactúan y se comunican. 

De esta manera podrán identificar, activos y comunicaciones de misión critica, detectar comportamientos inusuales, asegurarse de que no hay errores presentes y de haberlos estarán en capacidad de resolverlos con fluidez, entre otros.

 

Establecimiento de Controles Adaptativos

Podemos definir la seguridad digital como la protección y el resguardo de la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de un sistema de información.

Por consiguiente, en una red industrial podrán encontrarse eventos (amenazas) de seguridad relacionados con la explotación de una vulnerabilidad para perjudicar un activo/proceso con el fin de retrasar la producción, estos eventos son lo que conocemos comúnmente como ataques.

En ese sentido, un riesgo de seguridad es la probabilidad de que una amenaza afecte la estabilidad de la red industrial, las políticas o medidas aplicadas con el fin de minimizar este riesgo en cuanto a probabilidad y/o impacto son lo que denominamos controles de seguridad.

En la mayoría de los casos, una vez se han fijado las reglas estas permanecen inamovibles, y en la minoría, no se han fijado aún. Ese estado de inacción es el que mantiene a los controles incapaces de adaptarse a los cambios en el tráfico que ocurren dentro de la red, limitando severamente su tasa de éxito

Esa es justamente la razón por la cual las organizaciones precisan optar por soluciones que les permitan gestionar controles adaptativos dentro de sus redes. 

Una primera instancia para establecer controles en la red es el CONTROL DE ACCESO, unido a la  SEGMENTACIÓN DE RED. Para lo cual se requiere entonces delimitar el perímetro y dividir su red interna de forma adaptativa, es decir ajustada y personalizada con su empresa en particular, asignando cada acceso a la red a un segmento especifico de red de acuerdo con su rol dentro de la dinámica operativa de la organización. Así es como funciona la segmentación de red y esta se ejecuta de acuerdo a los intereses de la organización en conjunto con un marco de buenas prácticas.

La segunda instancia corresponde a la creación de subdivisiones en porciones tan pequeñas como la lógica del negocio lo requiera. A esta práctica la conocemos como MICROSEGMENTACIÓN DE RED y es generada de acuerdo a las políticas de control propuestas para la organización.

En conclusión, podemos definir a los controles adaptativos como las políticas de control capaces de ajustar sus parámetros de acuerdo al comportamiento del sistema y a un patrón de referencia que trace su conducta ideal.

Lo anterior siempre teniendo en cuenta que para que los controles sean efectivos necesitan estar integrados dentro de la arquitectura de la red, la cual a su vez debe estar alineada a las prioridades de la organización y a sus intereses.

Para terminar, esperamos que la anterior información logre extender una sustancial parte del conocimiento que la actualidad de la seguridad digital de los entornos industriales requiere. 

Hasta pronto.

 

En Opencloud Factory estamos conscientes de que el riesgo que la seguridad digital en el sector industrial está ad portas de experimentar es bastante amplio. Aún así estamos completamente seguros de que los beneficios que traen los próximos avances tecnológicos son convenientemente superiores y por esto queremos transmitir nuestra seguridad por medio de Adaptive Digital Defense a las organizaciones que tengan como finalidad prosperar en esta nueva era.