La denominada revolución 4.0 o la nueva industria, es un concepto que nació en Alemania el cual es tendencia actual porque describe con precisión el presente del mundo industrial: la integración de las tecnologías digitales en los procesos productivos industriales.

Esta tendencia, también se conoce como la industria inteligente o la industria 4.0 y se presenta como la convergencia entre dos mundos que en el pasado se mantuvieron diametralmente separados, estamos hablando del entorno IT (tecnologías de la información) y el entorno OT (tecnologías de la operación).

En consecuencia, las organizaciones que decidan no adoptar esta novedad definitivamente no tendrán otra opción que abandonar sus respectivos negocios, ya que están en riesgo de ser relegados debido a que la revolución 4.0 ha puesto a disposición nuevos ejes competitivos que ponen la tecnología al servicio del progreso, la evolución y el rendimiento empresarial.

Asimismo, existe un eje transversal que en definitiva es esencial para que las organizaciones puedan beneficiarse de esta revolución tecnológica, por supuesto estamos hablando de la seguridad digital.

 

Entonces, ¿qué es lo que hace que la seguridad digital tenga un carácter vital en la convergencia IT/OT?

La seguridad digital, seguridad informática o simplemente ciberseguridad es una postura que surgió como respuesta a las incidencias que, producto de las vulnerabilidades de las redes informáticas, permiten que criminales cibernéticos causen daños y pérdidas tanto en infraestructura como en información confidencial y general a los diferentes activos de las compañías, poniendo en grave riesgo tanto la operatividad como la reputación de las organizaciones.

A su vez, este término tan común en entornos IT era más bien irrelevante en entornos OT hasta hace poco ya que con la revolución 4.0 ambos mundos se han interconectado para potenciar sus ventajas competitivas de cara al futuro de la eficiencia y la rentabilidad.

Todo anterior ocurre gracias al IoT (Internet of Things, en español: Internet de las Cosas) el cual ha posibilitado la convergencia entre IT y OT gracias a la incorporación de diferentes tecnologías que permiten conectar las máquinas a las redes informáticas en aras de efectuar procesos remotos, mantenimientos, pruebas, etc. Incluyéndolas así en el proceso de transmisión de datos con el fin de optimizar tareas, extraer información útil, etc. para incrementar la productividad de las organizaciones. 

Es en este contexto donde la seguridad digital cobra relevancia ya que por una parte la información, al ser confidencial, y la infraestructura critica,  poseen un alto valor empresarial lo cual las hace susceptibles de ser robadas o vulneradas respectivamente. Además, el nexo creado entre la maquinaria industrial y las redes informáticas genera una oportunidad para que los ciberatacantes busquen obtener provecho de cualquier debilidad presente en las redes de la organización.

Además de lo expuesto anteriormente, dentro de los riesgos de OT heredados de IT podemos encontrar:

  • Pérdida de información o robo de datos.
  • Daños irreparables de piezas de hardware.
  • Deterioro de la infraestructura de red.
  • Malos funcionamientos o anulación total del funcionamiento.
  • Afecciones en la capacidad de recuperación o resiliencia.
  • Fallos administrativos.
  • Accesos no autorizados
  • Explotación de vulnerabilidad en sistemas obsoletos

El hecho de que se hereden riesgos del mundo IT al OT supone un menester de ejercer una mitigación de los mismos por parte de herramientas tecnológicas adaptativas que se puedan implementar en un determinado entorno corporativo. Haz clic aquí y conoce Adaptive digital defense para tomar absoluto control de tu seguridad en esta convergencia.